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RAFAEL POMBO
(1833-1912)
EL GATO
BANDIDO
Michín
dijo a su mamá:
"Voy
a volverme Pateta,
y
el que a impedirlo se meta
en
el acto morirá.
Ya
le he robado a papá
daga
y pistolas; ya estoy
armado
y listo; y me voy
a
robar y matar gente,
y
nunca más (¡ten presente!)
verás
a Michín desde hoy".
Yéndose
al monte, encontró
a
un gallo por el camino,
y
dijo: "A ver qué tal tino
para
matar tengo yo".
Puesto
en facha disparó,
retumba
el monte al estallo,
Michín
maltrátase un callo
y
se chamusca el bigote;
pero
tronchado el cogote,
cayó
de redondo el gallo.
Luego
a robar se encarama,
tentado
de la gazuza,
al
nido de una lechuza
que
en furia al verlo se inflama,
mas
se le rompe la rama,
vuelan
chambergo y puñal,
y
al son de silba infernal
que
taladra los oídos
cae
dando vueltas y aullidos
el
prófugo criminal.
Repuesto
de su caída
ve
otro gato, y da el asalto
"¡Tocayito,
haga usted alto!
¡Déme
la bolsa o la vida!"
El
otro no se intimida
y
antes grita: "¡Alto el ladrón!"
Tira
el pillo, hace explosión
el
arma por la culata,
y
casi se desbarata
Michín
de la contusión.
Topando
armado otro día
a
un perro, gran bandolero,
se
le acercó el marrullero
con
cariño y cortesía:
"Camarada,
le decía,
celebremos
nuestra alianza";
y
así fue: diéronse chanza,
baile
y brandy, hasta que al fin
cayó
rendido Michín
y
se rascaba la panza.
"Compañero",
dijo el perro,
"debemos
juntar caudales
y
asegurar los reales
haciéndoles
un entierro".
Hubo
al contar cierto yerro
y
grita y gresca se armó,
hasta
que el perro empuñó
a
dos manos el garrote:
Zumba,
cae, y el amigote
medio
muerto se tendió.
Con
la fresca matinal
Michín
recobró el sentido
y
se halló manco, impedido,
tuerto,
hambriento y sin un real.
Y
en tanto que su rival
va
ladrando a carcajadas,
con
orejas agachadas
y
con el rabo entre piernas,
Michín
llora en voces tiernas
todas
sus barrabasadas.
Recoge
su sombrerito,
y
bajo un sol que lo abrasa,
paso
a paso vuelve a casa
con
aire humilde y contrito.
"Confieso
mi gran delito
y
purgarlo es menester",
dice
a la madre; "has de ver
que
nunca más seré malo,
¡oh
mamita! dame palo
¡pero
dame qué comer!"
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